Antes del fracaso

Hay personas que, tras intentar alcanzar algún logro y prever un posible fracaso, desisten antes de intentarlo siquiera, solo para evitar ese segundo golpe. El trauma que les genera la mera posibilidad de fracasar les impide avanzar. Esta actitud se suele confundir con la precaución o con una correcta valoración de los riesgos, pero no, esto es otra cosa muy distinta.

Si comprendiéramos que el fracaso, en cierto sentido, resulta siempre más beneficioso que el éxito, encararíamos nuestros desafíos de una manera tal que cambiaría nuestras vidas para bien.

Nos explicamos. Un éxito es un éxito. Todo nos ha salido bien. A veces de la mejor manera posible, superando a todos los demás cuando ese éxito se sostiene en una competencia. Vendrán la alegría, los aplausos, la valoración ajena y, por ende, la propia. Pero no nos enriqueceremos con ningún aprendizaje. No habrá errores que corregir, o los habrá, pero no los veremos. El éxito se habrá dado en un momento y lugar concretos donde el nivel exigido por la situación y los demás competidores, si los hay, nos habrán favorecido. ¿Qué sucedería en otras situaciones de mayor exigencia? No lo podremos saber.

Por ello, todo fracaso es un éxito en potencia. Porque nos permite aprender de nuestros errores, saltar barreras y crear nuevos desafíos. Pero para poder aprovechar todas las ventajas que nos ofrecen nuestros fracasos, deberemos antes lidiar con nuestro enemigo número uno: el ego.

Este pequeño gran monstruo que llevamos dentro no nos deja en paz ni nos permite ser quienes realmente somos. Y esta situación, en una sociedad como la humana, que necesita manipular al individuo para lograr de cada uno de nosotros lo que unos pocos necesitan, haciéndonos creer además que todo es en nuestro propio interés, solo encontrará remedio si buscamos dentro de nosotros mismos.

"Nunca nadie podrá ser el mejor ni el peor en todo."

Esta sencilla frase, sin demasiadas pretensiones, encierra el concepto completo de lo que intentamos decir. Un reconocido científico quizás no logre preparar un huevo frito como lo hace una excelente ama de casa. Cada uno de nosotros sabrá desarrollar aquello que mejor hace. No siempre llegaremos a ser los mejores, pero cuando algo nos salga muy mal hecho, deberemos saber que siempre encontraremos trabajos peores.

"Ser exitosos en la vida y estar contentos con ello es algo muy fácil de lograr. Llevar una vida repleta de fracasos y aun así estar contentos es más difícil y, a la vez, es el mejor de los éxitos que podamos alcanzar."

"Nuestra libertad nunca será completa si nuestro ser y nuestro hacer dependen de lo que los demás esperan de nosotros."

Un abrazo, Javier Sanjuán… especialista en amarres de amor

Anterior
Anterior

La Semilla

Siguiente
Siguiente

Aléjate del drama y de las personas que lo crean