Cómo reconocer a un Estafador

Este es un tema complicado, y no solo en el mundo de la magia, sino en cualquier transacción, sea cara a cara, a distancia o como sea. Sería una demagogia por mi parte, dedicándome profesionalmente a esto, decirte de quién debes fiarte, y mucho menos decirte que sea de mí. Pero sí me parece justo darte las claves para que aprendas a reconocer a un estafador en los trabajos mágicos.

¿Qué debes hacer cuando llamas a alguien?

Primero, el contacto tiene que ser en persona o por teléfono. No sirven esos que solo dan un mail y contestan únicamente por ahí. Lo normal es que después borren la cuenta y se acabó.

Luego, escúchale. Intenta, aunque cueste, apartar tu problema a un lado y racionalizar lo que te dice. No te cortes con las preguntas: si es un profesional de verdad, tiene que saber responderte a todo lo que le preguntes, y sus respuestas tienen que tener coherencia.

Procura que sea de tu misma cultura. Esto no va de racismo ni nada parecido, va de que hable tu idioma perfectamente y pueda entender tu situación porque su contexto social se parezca al tuyo. Por ejemplo (nombre inventado), el maestro "Jau-Jau" puede ser un gran brujo africano, pero si apenas chapurrea el español, y en su cultura se ven bien cosas que aquí no, es evidente que no os vais a entender.

Otra cosa fundamental: que el trato sea personal, que hables siempre con la misma persona. Por eso hay que descartar los gabinetes (esos números 806) o los grupos donde te van pasando de uno a otro.

El primer contacto, el "presupuesto" o la información sobre tu caso, tiene que ser gratis. Que te cobren por pedir información es una señal clara: descarta los 806, llama solo a números de coste normal.

¿Qué hacer cuando detectas a un estafador?

Huir. Al cien por cien. Esto no te lo garantiza ni un cirujano, y en la magia blanca manda Dios, así que el porcentaje más alto posible, con el trabajo más fuerte que exista y el mejor profesional, nunca pasará del 90 o el 95%. Eso significa, y no te lo pueden ocultar, que el trabajo puede no funcionar, y según el nivel que hayas elegido, se podrá repetir o no, con su correspondiente repercusión económica o sin ella. Si haces el trabajo más fuerte, no te deben cobrar de más por lo mismo.

El precio varía según el mago, eso es lógico, cada uno trabaja con métodos, tiempos y técnicas distintas. Pero en esto de la magia hay que ser razonable: este es el punto que menos peso debe tener en tu decisión. Tiene que estar dentro de tus posibilidades, sí, pero no busques al más caro ni al más barato. Fíjate más en los demás puntos que en este.

En cuanto al dinero, presta atención a la forma de pago. Solo acepta pagos en persona o por transferencia o ingreso a un banco nacional, cuyo titular sea la persona con la que has hablado y hablarás, y de la que sabrás nombre y apellidos. Eso te asegura que es una persona real, que no hay una cortina de humo entre vosotros.

Y por último: en la magia, como en cualquier profesión, "el cántaro más vacío es el que más suena". Huye de lo exótico, de quienes alardean de erudición (que no es más que pedantería disfrazada). Los magos somos gente normal, como el resto de la sociedad, aquí no hay títulos ni nada parecido, y la humildad y el lenguaje claro deben ir por delante, porque son señales de integridad y seguridad.

A mí, personalmente, me hacen gracia los que se hacen llamar "maestro" o "gran mago". Es verdad que uno puede, por las circunstancias, especializarse en algo —en mi caso, el amor—, pero de ahí a que me llamen maestro, gran mago, o de usted... a mí me llaman Javi mis amigos, y si alguien me confía sus sentimientos es porque es mi amigo. Así que prefiero que me llamen Javi, y de tú.

Desconfía también de los supuestos testimonios, tanto los buenos como los malos. Los positivos, por regla general, los pone el propio "mago" para publicitarse, y los negativos, en su mayoría, los ponen "colegas" por envidia o pensando que así se benefician ellos.

Confío en que nadie se ofenda. Respeto a todos mis colegas y jamás hablaré bien ni mal de ninguno; esto es solo una opinión personal, fruto de la observación de todos mis años de profesión y de lo que me han contado. Creo en la buena fe de las personas y confío en el buen hacer de todos. Y sobre todo, no quiero pensar que alguien pueda tener tan pocos escrúpulos como para jugar con los sentimientos de la gente. Pero, por desgracia, la realidad es otra, y por eso he escrito estas líneas, esperando que te ayuden en este trance tan duro de tu vida.

Un abrazo……… Javier Sanjuán

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