No olvides, pero sigue adelante

Con el permiso de los guionistas y directores de Matrix, voy a permitirme parafrasear una de las intervenciones más memorables de Morfeo en Sion:

"Os pido que me creáis cuando os digo que se acercan tiempos difíciles. Pero para afrontarlos debemos liberarnos de todos nuestros temores. Hoy estoy aquí ante vosotros y no tengo miedo."

Y es que todos deberíamos comprender que la vida no es sencilla. Todos deberíamos aceptar que los cambios llegarán queramos o no. Nadie puede evitar que el tiempo avance, que las circunstancias se transformen o que los ciclos se cierren para dar paso a otros nuevos.

La verdadera diferencia no está en lo que sucede, sino en cómo decidimos afrontarlo.

Yo, al igual que Morfeo, elijo hacerlo sin miedo.

¿Y tú?

"¿Por qué? ¿Por tener un credo diferente al vuestro? No. Si hoy estoy aquí sin miedo es porque tengo memoria."

Yo también tengo memoria.

Y cuando miro atrás recuerdo todos los obstáculos que encontré en el camino. Recuerdo los problemas, las caídas, las decepciones, los errores y los momentos en los que parecía que no existía salida.

Pero también recuerdo algo mucho más importante.

Los superé.

Todos.

Absolutamente todos.

La prueba es que estoy aquí.

Y la prueba de que tú también los has superado es que ahora mismo estás leyendo estas palabras.

Por eso esa memoria me permite afirmar con total convencimiento que los desafíos que aún están por llegar también serán superados.

Quizás sean más complejos.

Quizás el sendero sea más estrecho.

Quizás la subida resulte más exigente.

Pero da igual.

Porque...

"Y tengo presente que estoy aquí no por el camino que aún se abre ante mí, sino por el camino que ha quedado detrás de mí."

Por eso no tengo miedo.

Porque soy quien soy gracias al camino recorrido.

Y tú, sí, tú que estás leyendo esto, también eres quien eres gracias a cada paso que has dado.

¿Te equivocaste?

Por supuesto.

¿Cometiste errores?

Sin duda.

¿Hubo situaciones que no salieron como esperabas?

Claro que sí.

Pero no seré yo quien te diga que aquello estuvo mal.

Al contrario.

Estoy convencido de que hiciste exactamente lo que podías hacer en aquel momento.

Que actuaste con la conciencia, las herramientas y la comprensión que tenías entonces.

Y que lo sucedido no podía suceder de otra manera.

Porque...

"Y tengo presente lo más importante: ¡Aún estamos aquí!"

Y eso lo cambia todo.

Porque no se trata únicamente de seguir aquí.

Se trata de reconocer que estamos mejor de lo que muchas veces creemos.

Que alrededor nuestro existe mucho más motivo para la gratitud que para la queja.

Que aquello que tenemos hoy, las personas que nos acompañan, las experiencias que hemos acumulado y las lecciones que hemos aprendido forman parte del patrimonio más valioso que poseemos.

Quizás no sea para siempre.

Pero ¿qué importa?

El para siempre es una ilusión.

Nada permanece inmóvil.

Todo cambia.

Todo evoluciona.

Todo se transforma.

Y nosotros también.

Lo que hoy somos no representa el final de nuestro crecimiento.

Seguiremos aprendiendo.

Seguiremos avanzando.

Seguiremos construyéndonos.

Pero mientras tanto, como diría Morfeo:

"¡Aún estamos aquí!"

Y eso significa que lo hemos hecho bien.

Qué digo bien...

Lo hemos hecho de forma extraordinaria.

Por eso ahora es momento de levantar la cabeza.

Es momento de hacer temblar nuestras propias limitaciones.

De romper las cadenas de los miedos heredados.

De desafiar las voces que nos dicen que no podemos.

De recordar quiénes somos.

Y de proclamar con toda la fuerza de nuestro espíritu:

"¡Que se nos oiga desde las profundidades de la tierra hasta el cielo más oscuro! ¡Que resuene nuestra voluntad en cada rincón de la existencia! ¡Que nunca olviden quiénes somos!"

¡¡¡¡QUE ESTO ES SION Y QUE NO TENEMOS MIEDO!!!!

Hoy.

Mañana.

Y todos los días que estén por venir.

Digámosle al mundo que no tenemos miedo.

Hagamos de cada jornada una oportunidad irrepetible.

Hagamos que nuestro yo de ayer admire a nuestro yo de hoy.

Y que nuestro yo de hoy trabaje para convertirse en una versión aún mejor mañana.

Recordemos siempre que estamos aquí, no por el camino que todavía queda por recorrer, sino por el camino que ya hemos recorrido.

Así que si hay que pedir perdón, se pide.

Si hay que lamentar algo, se lamenta.

Pero una sola vez.

Después, pasad página.

Aprended.

Creced.

Y continuad avanzando.

Porque más pronto que tarde comprenderéis que muchos de los errores que hoy lamentáis fueron precisamente los acontecimientos que os condujeron hacia aquello que necesitabais vivir.

¿Perdisteis a alguien?

¿Perdisteis algo?

¿Sentís que os alejasteis temporalmente de vuestros sueños?

¿Y qué más da?

¡¡¡SERÁ POR VIDAS Y TIEMPO!!!

Pero aprended la lección.

Porque tropezar es humano.

Lo que no tiene sentido es enamorarse de la piedra.

Y os lo repito porque veo a demasiadas personas viviendo encadenadas a acontecimientos que ya no existen.

Llorando por decisiones que pertenecen al pasado.

Arrastrando culpas que ya cumplieron su función.

Aprended de ellas.

Y después soltadlas.

Porque si hoy sois quienes sois...

Si hoy tenéis algo maravilloso junto a vosotros...

Si hoy poseéis la riqueza incomparable de la experiencia...

Es precisamente gracias al camino que habéis recorrido.

Así que sonríe.

Respira.

Saca fuerzas de donde creías que ya no quedaban.

Levanta la cabeza.

Porque estás exactamente donde necesitas estar.

Y desde este instante comienza a construir conscientemente la vida que deseas vivir.

Teniendo siempre claro hacia dónde quieres llegar.

Un abrazo.

Javi Sanjuán

Anterior
Anterior

Diálogo sobre lo imposible

Siguiente
Siguiente

Un verdadero guerrero