CUÁNDO Y CÓMO REALIZAR UN VIAJE ASTRAL
En este nuevo aporte quiero hablaros de cuándo y cómo realizar un viaje astral.
Dominar los viajes astrales es un paso fundamental en la evolución espiritual de todo aquel que desea recorrer este bello camino. Sin embargo, como os he insistido muchas veces en el foro, es una tarea que solo debe acometerse cuando ya se reúnen ciertas características básicas. De otra forma, lo mejor que sucederá será que no suceda nada más allá de algún sueño lúcido.
Y eso no tendría mayor importancia.
El problema, a mi entender, de querer realizar estos viajes de forma prematura —y no me refiero a la edad cronológica— es el desconocimiento de casi todo. No solo de lo que vais a encontraros, sino de las leyes que rigen de forma implacable el universo y cuyo desconocimiento no os eximirá de su cumplimiento. Se desconocen los principios básicos sobre los que se fundamenta la energía y sus fluctuaciones. Y, lo más importante, no se ha trabajado en lo esencial: controlar y dominar vuestra mente aquí, en este plano.
Este desequilibrio entre lo que queréis hacer y lo que realmente sois capaces de hacer provoca, en más casos de los que nos gustaría, situaciones preocupantes. Recuerdo hace poco el caso de una adolescente que decía tener miedo de su novio, otro adolescente que no tenía ni idea de nada relacionado con estos temas, pero que afirmaba poder matar a toda su familia a través del astral.
Muchos lo recordaréis.
Pero el caso en sí no es lo importante. Lo importante es comprender que este tipo de experiencias, cuando no se está preparado, pueden desequilibrar una mente débil por falta de trabajo interior. Una persona puede convencerse de que puede hacerlo simplemente porque le atrae, porque le interesa o porque le apetece. Sin embargo, hablamos de una tarea que, incluso teniendo predisposición de nacimiento y un enorme interés por aprender, puede llevar años dominar.
Por eso os pregunto —de forma retórica— a todos aquellos que pensáis en los viajes astrales:
En este foro os he hablado mucho de esta experiencia. Os he dedicado muchísimas horas posteando cursos e información donde utilizo palabras y expresiones poco habituales.
¿Las entendéis todas al cien por cien?
Porque si no es así, ya vais mal.
Pero empecemos por el principio.
Primer pilar: la relajación
¿Sabéis relajaros?
Y cuando digo relajaros, me refiero a expulsar de vosotros toda tensión y no pensar en nada.
En nada.
Sin límite de tiempo.
No vale decir: "Sí, unos quince minutos más o menos".
No.
En nada. Sin límite de tiempo.
Segundo pilar: la meditación y la concentración
¿Sois capaces de meditar y concentraros?
Es decir, ¿podéis focalizar vuestra mente en un solo pensamiento, objeto o lugar y mantenerla allí durante un tiempo indefinido sin que nada ni nadie os saque de ese estado?
Recuerdo que uno de mis maestros de meditación me decía:
"Cuando seas capaz de sentarte en la puerta de una discoteca en la noche de un sábado y que sus gritos, su presencia y todo lo que ocurre a tu alrededor no te saquen de tu estado de contemplación, podrás afirmar que sabes meditar y concentrarte".
Tercer pilar: la voluntad
Porque para alcanzar los estados anteriores no basta con querer. Hace falta disciplina, constancia y una voluntad férrea que permita repetir una práctica miles de veces sin abandonar.
Cuarto pilar: la visualización
¿Sabéis visualizar?
Por ejemplo, querer visualizar una rosa roja, cerrar los ojos y verla con absoluta claridad.
Verla.
Olerla.
Sentirla.
Y mantener esa imagen viva, consciente y estable sin límite de tiempo, como si realmente estuviera delante de vosotros y nada pudiera distraeros.
Solo cuando podéis afirmar con total sinceridad que estos cuatro pilares están construidos en un noventa y cinco por ciento como mínimo, es cuando debéis plantearos dar el siguiente paso.
Pero al mismo tiempo que desarrolláis estos pilares, debéis aprender un sinfín de cosas.
Por ejemplo:
¿Sabéis qué son los chakras?
¿Comprendéis cómo funciona el flujo de energía entre ellos, hacia ellos y desde ellos?
¿Sabéis cómo reacciona vuestra energía ante una energía externa?
Aunque quizá deberíamos empezar por una pregunta aún más básica:
¿Qué es la energía?
También podríamos preguntarnos:
¿Existe Dios?
¿Cómo se creó la especie humana?
¿De dónde vengo?
¿A dónde voy?
¿Sabéis qué es un guía?
¿Dónde reside su energía?
¿Cómo puede ayudaros?
¿Quién es vuestro guía?
¿Cómo se llama?
¿Podéis comunicaros conscientemente con él?
¿Lo escucháis ya sin necesidad de forzar nada?
Y aún más:
¿Conocéis las leyes del universo tanto de forma individual como en la interacción entre ellas?
¿Habéis conseguido integrarlas en vuestro día a día hasta el punto de actuar de forma consciente y sin infringirlas?
Estas son solo algunas de las respuestas que no solo debéis conocer, sino que debéis tener completamente integradas en vuestro sistema.
En el foro damos respuesta a todas ellas, entendiendo siempre que nadie posee la verdad absoluta.
Todo esto que os digo parece tan evidente que puede sonar a perogrullada.
Pero también entiendo, por experiencia propia, que cuando uno inicia este sendero quiere correr. Quiere llegar rápido al nivel de alguien conocido, de algún autor o de algún maestro.
Y precisamente en esas prisas reside el mayor error de todos.
Recuerdo la película Matrix cuando a Neo le cargan programas completos para aprender distintas habilidades en cuestión de segundos.
Sería fantástico evolucionar así de rápido.
Pero no funciona de esa manera.
No es leer un libro y decir: "Ya sé hacerlo".
La realidad es que alcanzar cierto nivel en este campo espiritual, como en cualquier otro ámbito de la vida, exige muchísimo esfuerzo, trabajo y dedicación constante.
No hay que perder nunca las ganas, la ilusión ni la pasión por alcanzar cotas más altas cada día y superar nuestras propias limitaciones.
Pero cada cosa tiene su ritmo.
Quiero terminar con unas palabras inspiradas en el que sigue siendo, a mi entender, el mejor poema jamás escrito, el "Si..." de Kipling:
"Si ahora que me has leído no te amilanas;
si valoras la dificultad de la empresa y te dispones a intentarla cada día con humildad, constancia, fe y esperanza...
Entonces los dioses, los reyes, la suerte y la victoria serán tus vasallos.
Pero más que la gloria y los reyes, más que la Tierra y su riqueza, serás hombre, hijo mío.
Y esto lo vale todo.
Morirás igual, pero vivirás mejor.
Y el aroma de tu bondad ahuyentará tu soledad.
Porque estarás pleno de Dios."