Cómo distinguir un trabajo serio de una chapuza disfrazada

No todo el que promete sabe lo que hace

En este terreno hay demasiada gente viviendo de la angustia ajena. Prometen mucho, preguntan poco y cobran rápido. Luego, si no pasa nada, siempre tienen una excusa nueva. Un trabajo serio no empieza con un precio lanzado al vuelo ni con una promesa cerrada para cualquiera. Empieza por valorar el caso, poner límites y decir con claridad qué se ve y qué no. Lo demás suele ser humo con otro envoltorio.