DEBERÍAS DE CONOCER-TE

Saludos. Deberías conocerte, y lo digo a colación de lo que os comentaba hace poco sobre el valor de no mentirnos ni mentir a nuestro entorno, ni en lo que hacemos ni en lo que pensamos. Con esto me viene a la cabeza la cantidad de veces que, haciendo lo correcto, alguien nos pone en duda y ese universo que creíamos estar construyendo con verdades, con sinceridad, con consciencia, empieza a tambalearse.

Pensábamos que estábamos haciendo lo correcto, sin mentiras, pero llega X y de repente dudamos.

Lo primero que deberíamos tener claro mientras construimos nuestra realidad es que nadie, insisto, NADIE, es digno de juzgarnos, ni capaz de hacerlo, ni tiene derecho a ello. Solo nosotros podemos juzgarnos y condenarnos.

Nadie conoce tu historia, tus minutos, tu trabajo interno o externo, tus luchas emocionales, tu dolor físico. Nadie te conoce como deberías conocerte tú, y ahí reside el quid de la cuestión: DEBERÍAS CONOCERTE, porque si te conocieras dejarías de dudar cada vez que alguien te pone en la tesitura de si estás o no actuando correctamente.

No dejéis que el juicio de nadie condicione vuestros actos. Escuchar las opiniones de gente cualificada, de personas a las que respetáis, es propio de quien es humilde y está abierto a aprender, pero cuidado con mitificar a nadie, porque en ese "podio" solo cabéis vosotros y Dios.

Mis alumnos

Me siento orgulloso de que, pese a la "autoridad" que pueda ostentar, mis "alumnos/as", colaboradores, amigos e incluso clientes me hagan saber cuándo algo no les parece correcto o creen que no tengo razón. Me exponen su visión de lo que se esté debatiendo con respeto, la razonan y, como es lógico, son razonables.

Sabed que no espero otra cosa de vosotros, porque lo contrario querría decir que en vez de aprender estáis memorizando, que no camináis junto a mí sino como borregos tras un pastor, y eso no lo quiero a mi lado. Mis opiniones son solo eso, opiniones; como ya dije, yo soy solo Javi, un mortal más como vosotros.

Un abrazo… Javier Sanjuán

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