Desvaríos de un luchador

El guerrero que lucha en silencio

Un buen guerrero, a veces, mira al pasado. Se observa a sí mismo combatiendo en una dura batalla, se ve resistiendo los envites de la vida, soportando grandes cargas en silencio… en silencio y solo. Porque el guerrero es un caballero, y siempre pelea en silencio. Él nunca habla de su combate con nadie, y mucho menos hace partícipes a otros de su lucha para dar pena. Cuando lucha por algo, o por alguien, lo hace desde el corazón. Y sabe que, si luchas con el corazón, los reproches, las quejas, y sobre todo hablar de aquel por quien tanto luchaste, no es de hombres, y desmerece su buen combate.

A veces el guerrero, después del combate, se cruza con aquellos por los que luchó, y descubre que quienes deberían elogiar su entrega y su lealtad, en cambio lo critican y lo calumnian, porque a su entender, el guerrero debería seguir luchando por ellos, sacrificando aún más, si cabe, su propio bienestar.

El guerrero sabe que hizo lo correcto. Sabe que hace lo correcto. El guerrero no abandonó ese combate. El guerrero combatió hasta agotar sus fuerzas, aun a sabiendas de que la persona por la que luchaba era quien más dolor y sufrimiento le causaba, de forma consciente. Pero, a su entender, ganó la batalla. La única que de verdad importa: saber que él sí hizo lo imposible por vencer.

Aun así, el guerrero se dejó el alma en aquel combate. Y cuando a sus oídos llegan los reproches y las calumnias de aquellos por los que luchó, él piensa que mereció la pena.

Su deber, su obligación —no porque nadie ni nada lo obligara, sino porque un guerrero siempre lucha por lo que cree justo— era luchar. Y él sabe, por mucho que ahora los demás lo critiquen, que hizo, y que ha hecho, lo que debía hacer. Nadie más que él sabe, ni sabrá jamás, lo que sucedió en aquel combate. Nadie más que él sabe a lo que tuvo que enfrentarse, y a lo que tuvo que renunciar.

No obstante, solo por unos segundos, al oír ciertas palabras, el guerrero se siente triste, porque ve cómo el esfuerzo que durante años dedicó a ganar aquella guerra ahora es desmerecido, incluso por la misma persona que era, a la vez, la ayudada y la causante de aquel combate. Pero él no vive de necedades, y mucho menos de qué dirán. Él sabe exactamente lo que sucedió, y aunque vea que esa persona ahora lo calumnia, él seguirá en silencio. Porque más allá de su dolor, pasado y presente, al oír ciertas palabras, está su honor. Y está el saberse poseedor de la verdadera historia, una historia que jamás nadie conocerá de su boca, porque el guerrero lucha en silencio y solo, como siempre lo estuvo.

Pues el guerrero no lucha por conseguir medallas. Sabe que al final del combate, nadie, ni siquiera los favorecidos por su entrega, pensará que fue suficiente. Y algunos de ellos lo acusarán de haberlos dejado solos, cuando la lucha que tantos años duró recayó solo sobre su espalda, y él jamás se quejó ni se lamentó.

Esos que ahora blasfeman sobre él, algún día entenderán que sus injustas acusaciones de hoy solo les perjudican a ellos mismos, porque la historia es generosa y pone a cada cual en su sitio.

Mis queridos amigos: ¡luchad por aquello que consideréis justo! Porque cuando llegue el fin de vuestros días —y os aseguro que llegará, tarde o temprano—, no importará cuántos halagos o blasfemias se dijeran de vosotros. Solo importará que vosotros, y solo vosotros, sepáis que hicisteis lo correcto. Solo importará que sepáis que luchasteis con todo lo que teníais. Y entonces, cuando la parca llame a vuestra puerta, le abriréis sin dilación, y mirándola a los ojos, con la cabeza bien alta, le diréis: "¡Estoy listo, hoy es un buen día para morir!".

PD: escribí estas palabras de mi propia cosecha en 2013, pero no encuentro el post original para volver a subirlo. Ni entonces ni ahora son para nadie en especial, y al mismo tiempo os las dedico a todos, a los que en algún momento de vuestras vidas habéis creído que luchar era la mejor opción. Mi reflexión, dedicádsela y compartidla con quien queráis. Mis escritos, como siempre, no son más que desvaríos de un hombre enamorado del amor, y por tanto no tienen copyright. Pero si queréis citar la fuente de donde la leísteis, pues gracias.

Un abrazo…

Javier Sanjuán

Anterior
Anterior

¿Saltas al abismo?

Siguiente
Siguiente

Que es un guerrero espiritual