DISCUSIONES DE PAREJA Y NUESTRA MENTE

un vaso o dos caras

Saludos. Así es, nuestra mente miente. Por eso las discusiones de pareja, vistas a través de ella, son irrelevantes: interpreta los sucesos de forma subjetiva y, muchas veces, condicionada. Lo hace constantemente, según factores ajenos a la realidad, una realidad que a la postre ni siquiera existe. Pero en lugar de exponerte una de esas teorías que más te confunden que te despejan las dudas, déjame que veamos un caso.

¿Quieres ser feliz o tener la razón? ¿Es posible ambas cosas? Posible es, pero altamente improbable. ¿Por qué? Porque no vemos las cosas como son, vemos las cosas como somos.

¿Qué ves en la imagen de abajo?

¿ES UN VASO?
¿SON DOS CARAS?

Y aquí entramos en el debate, la discusión o como quieras llamarlo. ¿Qué sucede ante este desencuentro?

—¡Te digo que es un vaso!
—¿Por qué eres tan testarudo? ¡Son dos caras!
—¡Eres imposible! Mira bien, ¡que es un vaso!
—¿Yo soy imposible? ¡Mira quién habla! Cualquiera en su sano juicio ve que son dos caras.
—¡Estás equivocado!
—¿Yo equivocado? No, el equivocado eres tú.

Y así podemos seguir indefinidamente. Yo abogo, y lo defiendo, por llegar a un punto en el que, aunque cada uno siga viendo una cosa distinta, ambos entiendan que no tienen por qué coincidir en la visión de todo. ¡Sería muy aburrido!

Como ya comenté en otro post, las discusiones y los debates deben quedar siempre resueltos. Aquí solo escenifico que, ante algo intrascendente, a veces lo mejor es que AMBOS reconozcan que ponerse de acuerdo en eso no importa para la relación, y lo dejen estar. Esta imagen, por ejemplo, tiene dos maneras de mirarse. ¿Quién está equivocado? ¿Quién tiene la razón? ¿Quieres ser feliz o tener la razón?

Y es ahí donde entra mi trabajo. En ocasiones estamos tan condicionados por nuestro pasado con la pareja que tenemos, o con las anteriores, por nuestros familiares o por los fantasmas que hemos creado en la cabeza, que no somos capaces de ser, solo de actuar, y de actuar con recelo, orgullo, despotismo, prepotencia y, sobre todo, falta de objetividad. Si ese es tu caso y eso está acabando o ha acabado con tu relación, quizá te interese ponerte en manos de un profesional.

Resumiendo: elige tus «batallas», porque a veces las discusiones de pareja y nuestra mente son irrelevantes, ya que esta miente e interpreta los sucesos de forma subjetiva y, muchas veces, condicionada.

Si necesitas ayuda para ver tu realidad desde otra perspectiva, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

Un abrazo.

Javier Sanjuán, especialista en recuperación de parejas, amarres de amor y en hacer que os encontréis a vosotros mismos...

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