Las virtudes que hacen a un buen Caballero

Saludos, en este primer post voy a hablar únicamente de la parte masculina; en el siguiente hablaré de la femenina, de ahí que el título hable de la pareja perfecta. Más adelante expondré lo que a lo largo de estos años los hombres quieren de su compañera. Lo que comparto hoy es lo que ellas, mis cientos de clientas, me han dicho que quieren en su marido o novio. Como siempre digo, más allá de mi opinión personal, esto es una compilación de las palabras y testimonios de cientos, si no miles, de mujeres. Mujeres que recurrieron a mí para recuperar a su pareja y que, al preguntarles qué querían que su hombre tuviera, esto es lo que me exponían.

Las virtudes que hacen a un buen Caballero que voy a exponer son generalizadas, entre otras cosas porque lo que es un buen Caballero para una dama no lo es para otra, pues depende del carácter de cada persona. Como siempre he defendido, lo peor es fingir ser lo que no se es, o fingir que te gusta algo solo por complacer. SIEMPRE SÉ TÚ MISMO/A.

Pero primero debes saber quién eres. En una relación de pareja hay que ser sincero con tus principios. Si no te sientes libre de decir y actuar como crees que debes hacerlo, si no puedes transmitirle a tu pareja tus inquietudes, demandas, quejas, satisfacciones y en general lo que sientes, la relación es una mentira condenada al fracaso, a la resignación o al engaño. SIN COMUNICACIÓN EFECTIVA, NO HAY RELACIÓN.

Conocer en profundidad a tu pareja se vuelve vital, y huelga decir que conocerse a uno mismo es, a la postre, el primer trabajo previo a poder formalizar una unión con nadie. Si no sabes quién eres y lo que esperas o deseas de tu compañero de viaje, difícilmente lo encontrarás en otra persona. Y por supuesto, deberías tener muy claro lo que TÚ puedes ofrecer.

En una relación de pareja, los actos deben ser voluntarios y partir del amor. Nada se debe hacer por obligación ni por complacer si va en contra de lo que uno cree. Debes, como he dicho, ser tú mismo.

Lo sintetizo en tres palabras: SEGURO, SENSATO Y CONSENSUADO, todo ello con una buena dosis de amor, sexo y comunicación. Eso es lo que hace y crea la relación perfecta.

Es por ello que todos y cada uno de los puntos que voy a destacar aquí son subjetivos en cuanto a una relación de pareja se refiere. Esto es algo que la dama debería tener claro antes de iniciar una relación: debería preguntarse si su futura pareja reúne al menos el 80% de lo que ella desea que se le dé. Si no es así, que no siga adelante. Y el caballero debería saber si los reúne, además de los puntos que él también demande.

A mi modo de ver, y aunque suene cínico y mercantil, antes de iniciar una relación de pareja estable, no hablo de ser novios ni de unos polvos, hablo de ponerse a compartir la vida, de vivir juntos, ciertos aspectos deberían quedar claros y consensuados. ¿Firmar un contrato con los puntos y las líneas rojas? ¿Por qué no? ¿Acaso no estamos poniendo nuestra alma, corazón y vida en manos de otra persona, y la otra persona en la nuestra? Si lo hacemos al comprar una televisión, ¿por qué no al decidir con quién compartir toda nuestra vida?

Está muy bonito eso de la espontaneidad y la aventura, y no os quito la razón, pero cuando me voy a la montaña y voy a escalar, antes aseguro mis cuerdas, mis zapatos, mis arneses... y eso no le quita aventura, pero sí riesgo de darme una hostia de padre.

Me diréis que el amor hace que te obnubiles, y puede que sea cierto al principio, pero lo que pretendemos es encontrar una relación duradera. Por eso es imperativo que no te dejes deslumbrar, que no proyectes en el otro tus deseos internos, sino que observes con atención y, aunque suene de nuevo cínico, analices de forma racional lo que sientes y sobre todo, ¿por qué lo sientes?

No obstante, como me habéis pedido, aquí va la lista de virtudes que según mi experiencia con mis bellas damas son propias de un buen Caballero.

Que nadie se dé por aludido. No hablo de nadie en concreto ni soy demagógico. Lo que ahora comparto no tiene por qué ser lo que yo crea correcto, ni mucho menos lo que yo sea, y por supuesto tampoco lo que vosotras creáis como correcto. Como he dicho, elaborad vuestra propia lista y, lista en mano, actuad en consecuencia.

Llevo 30 años tratando con damas de todas las clases sociales, económicas, profesionales y académicas, y mis servicios se ofrecen a clientas de casi todos los lugares del mundo, por lo que la lista que a continuación describo está bien fundamentada. Se puede debatir y puede parecer correcta o no, pero como se dice: si el 95% de las damas piensan así y tú no, quizás quien va en dirección contraria eres tú.

Si bien es cierto que, al ser una lista generalizada, habrá circunstancias que los lectores de ciertos países entenderán mejor que los de otros, a mi modo de ver, si un hombre reúne estas cualidades será la pareja perfecta. Y esto último sí es una opinión personal, pero basada en lo que vosotras me contáis.

Confío en saber transmitir mis palabras sin lugar a malos entendidos. Esta lista es "cómo ser el caballero perfecto" según lo que vosotras me habéis transmitido. Haré otro post en el que hablaré de "cómo ser la dama perfecta", también según vuestras peticiones. Esto es, por ende, como un estudio social basado en estadísticas de alguien que se dedica a las relaciones de pareja.

Vamos a por esas virtudes que todo caballero debería tener:

RESPETO: Un buen Caballero es el que, en su relación y en la vida, hace del respeto a su dama y al mundo la primera de las virtudes. Respeto significa que debes tratar a tu pareja como lo que es: tu mayor "posesión" y tu bien más preciado. No confundáis el término posesión, que lo he entrecomillado; podéis malinterpretarlo si queréis, pero dentro del contexto de una relación de pareja, la mujer pertenece al hombre como el hombre a la mujer, en una relación monógama, por supuesto.

Y por supuesto, un caballero es una persona respetable para su comunidad y entorno, admirable por sus actos y por el ejemplo que transmite en su comportamiento, tanto dentro como fuera de casa.

AUTODOMINIO: Un buen Caballero tiene el suficiente autodominio para no exceder los límites de su dama. Es disciplinado y es un ejemplo de orden y buena conducta. Límites en todo: en el sexo, en sus demandas, en su "libertad". Como reza el refrán, "la libertad de uno termina donde empieza la del otro".

Y de nuevo, para el resto del mundo, un caballero siempre mantiene el control de sus emociones. No tiene ataques de celos o de ira, no se comporta como un "poligonero". Sabe lo que siente, y si ese sentimiento puede descontrolarlo, se retira hasta que pueda dominarse de nuevo y reemprender lo que dejó, con templanza.

PACIENCIA: Un buen Caballero es comprensivo con los errores de su dama y de los demás. Para él es más importante la actitud que los errores puntuales que puedan cometerse.

Todos cometemos errores, así que relajaos. Si ella, o quien sea, se equivoca y admite su responsabilidad, no debería haber discusión. Hablarlo sí, pero no discutir. El debate y la comunicación son vitales, siempre desde el respeto y la paciencia, porque entendemos que no todos podemos estar de acuerdo en todo. "Qué silencioso sería el bosque si solo cantaran los pájaros que mejor lo hacen."

AUTORIDAD: Un buen Caballero tiene autoridad sin necesidad de ser prepotente ni distante. Se siente seguro y por ello muestra una fuerza interior tranquila y sin exageraciones. Sabe ser EL HOMBRE con un estilo sereno y natural.

De nuevo parezco un libro de historia, pero ¿cuántas mujeres quieren a un hombre blandengue? Las mujeres con las que me he cruzado quieren sentirse seguras, protegidas, y que el hombre marque la mayoría de las pautas (al final se hará lo que ella quiera, por supuesto), pero quieren que el hombre se comporte como tal.

Un hombre inseguro no sabe tener autoridad, ni ante su mujer ni ante sus hijos. La autoridad es sinónimo de seguridad en uno mismo, y eso se nota, se siente, sin necesidad de insultos, amenazas ni mucho menos violencia. La prepotencia, el narcisismo y la soberbia son signos de debilidad, y son estos los que llevan a comportamientos abusivos.

MADUREZ: Un buen Caballero tiene una personalidad madura. Es equilibrado en lo emocional, en sus convicciones y decisiones, convirtiéndose en un punto fuerte de apoyo para su dama.

Si eres un dramático o un histérico, si dependes de tus padres para tomar decisiones o para todo, no tengas más compañera que tu madre. Si te gusta más el bar que ir a trabajar, cásate con el bar o con los amiguetes. Convivir con alguien no es renunciar a todo, pero sí implica responsabilizarse, y una relación conlleva muchas responsabilidades que solo con un grado de madurez adecuado se podrán llevar armoniosamente.

EQUILIBRIO: Un buen Caballero tiene una personalidad equilibrada. Sabe ser firme pero no grita ni muestra su enfado por la conducta de su dama; la corrige sin agresividad y de manera justa y apropiada. Sabe calmarla de manera natural y sin afectación.

Este punto puede parecer un tópico, y podéis patalear, pero la realidad es que justo eso hacéis, patalear más que nosotros los caballeros. Y en esos momentos el caballero ha de mantener y transmitiros templanza, buenos consejos y seguridad.

FLEXIBILIDAD: El Caballero seguro de su autoridad es flexible, porque no hay nada más frágil que la extrema dureza. No hay autoridad más duradera que la que se dobla pero no se rompe. El caballero da, pero no cede a chantajes emocionales; restringe cuando corresponde, pero no ahoga.

CABALLEROSIDAD: Un buen Caballero es ante todo eso, un caballero. Es honesto, nunca miente y es respetuoso con su dama y con todo el mundo. Cumple todos y cada uno de los protocolos establecidos desde hace siglos: ceder el paso a una dama cuando corresponda, llevar el peso de la compra, pagar en el restaurante, llevar el mayor peso de la carga económica... Si queréis saber más sobre el tema, estoy leyendo un libro llamado Usted primero, donde podréis aprender bastante sobre esas "leyes" del saber estar, del buen gusto y de cómo ser una buena dama y un buen caballero.

HUMILDAD: Un buen Caballero es humilde y está dispuesto a pedir disculpas a su dama por haber sobrepasado sus límites, y a aprender cada día lo que su dama le pueda enseñar.

La comunicación es vital, y aunque sea una perogrullada decirlo, a veces los hombres pecamos de pensar "bueno, ella ya lo sabe", o creemos que dejando pasar unos minutos, horas o días amainará el temporal y todo se olvidará. Y eso solo ocurre con magia, amigos. Si la fastidiáis, pedid disculpas. Un caballero demuestra su fortaleza reconociendo, admitiendo y afrontando los errores.

LABORIOSIDAD: Un buen Caballero trabaja por su relación, dedicando tiempo y esfuerzo al romanticismo, al sexo y por supuesto a ser el sustento y apoyo económico de la familia.

Me da igual que ella también trabaje. El hombre se siente mejor y es mejor caballero si sabe que es el sustento de la casa. Esto ha sido así y será así por siempre, salvo que en la relación se estipule lo contrario. El hombre ha de pretender ganar más, no por querer estar por encima ni por sentirse superior, sino porque tiene que transmitirle a la dama y a sí mismo que es quien lleva "el mamut", y que si ella se queda embarazada o sucede cualquier cosa, él estará ahí y será capaz de cumplir con su misión: cuidar y proteger a su familia.

CONOCIMIENTO: Un buen Caballero se esfuerza en conocer a las mujeres en general (conocer no físicamente, no me malinterpretéis) y a su dama en particular, como persona y de manera global. Estudia su carácter, sus deseos y sus fantasías, las cuales tiene muy en cuenta en su trato.

Además, debe ser una persona cultivada. El caballero no debe ser solo una billetera ni un juguete sexual. Os aseguro que los mayores "orgasmos" que le podréis provocar a una mujer son cuando os folláis su mente.

POSITIVO: Un buen Caballero es positivo con su dama, procurando su satisfacción, valorando y estimulando su buen comportamiento.

En la relación que defiendo, la postura del caballero es la de complacer a su dama, pero al revés también, como veremos en otro post. Cuando la dama hace algo bien, ya sea la comida, un trabajo fuera de casa, el cuidado de los hijos, ponerse bella o ser una buena madre, hay que hacérselo saber. No te canses de adular a tu dama. Dile lo buena compañera que es, siempre que se lo merezca.

CUIDADO: Un buen Caballero contribuye al crecimiento y cuidado de su dama, como ama de casa, como trabajadora fuera de casa (dependiendo de la elección o posibilidades de la pareja) y como persona en general. El hombre debe ser el pilar emocional y económico. ¿Suena machista? Pues lo dicho: cambiad millones de años de historia y el pensar del 95% de mis clientas mujeres.

AFECTIVIDAD: Un buen Caballero no teme mostrarse afectuoso y amable con su dama, porque se siente fuerte y seguro en su autoridad y sabe que su dama no percibirá su afecto como debilidad.

Muchos hombres creen erróneamente que no hay que mostrar sentimientos, sobre todo nuestros compadres de Latinoamérica. Y todo lo contrario: un hombre es más hombre cuanto menos esconde sus emociones.

GENEROSIDAD: Un buen Caballero sabe ser emocionalmente generoso con su dama y dar tal sensación de riqueza interior que, en lugar de parecer débil, da la impresión de ser un hombre fuerte y sobre todo seguro de sí mismo. Pero insisto: PORQUE LO ES O DEBE DE SER, no PORQUE FINJA. ¡SI NO LO ERES, PONTE LAS PILAS!

AMANTE: Veamos, mis queridos machitos: todo lo dicho antes es vital, pero no os olvidéis de la parte sexual. De nuevo insisto en que me baso en mis clientas y en ese 95% de ellas. A ellas les gusta que tú seas el que dirija la relación íntima. Ella no quiere un lindo gatito, quiere un lobo feroz. Saca las uñas y fóllatela como a ella le gusta que lo hagas. De nuevo la comunicación es vital: ¿sabes qué le gusta a tu pareja?

Me duelen los oídos de escuchar cómo un porcentaje altísimo de mujeres no han llegado JAMÁS al orgasmo con su pareja. Me rechina la tan manida frase de "me ha puesto los cuernos (solo por sexo)". ¿Y qué esperabas, si pareces un teletubi con control remoto que además de no tener pilas solo hace lo que le mandan?

¿Hacer el amor? El amor se hace en todo momento y lugar, en cada palabra, en cada suspiro, en cada gesto. El sexo es follar. Puede y de hecho debe ser así también una entrega de amor, pero cuando folleis, dejaos llevar. Y vosotros, caballeros, dejad que ellas sean ellas mismas sin asustaros. No hay peor amante que el que se asusta cuando una mujer saca todo lo que lleva dentro y se deja llevar.

Y si a tu dama le gusta que te la folles haciendo malabares con unas naranjas y no sabes cómo, PUES APRENDE.

El sexo es el 70% de la relación. Más concretamente, el buen sexo. Sin ese punto cubierto, tu relación es de amistad, de compañerismo, de compañeros de piso, pero no de pareja, y mucho menos de pareja perfecta.

¿Cuántas veces a la semana? Esta pregunta la hago mucho, para saber qué quieren en el futuro con su amado cuando regrese, y la respuesta es la misma tanto por ellas como por ellos: prima la calidad sobre la cantidad. Y un consejo: DEJA EL PUTO WASAP, DEJA EL FACEBOOK, EL INSTAGRAM O LA PLAYSTATION, DEJA LA SERIE PARA OTRO DÍA, Y PONTE A FOLLAR. Ninguna de esas cosas virtuales existía hace diez años, y hace treinta ni existía la televisión. ¿Y sabes qué? Las parejas follaban. Prueba, ya verás que aporta más a la relación y es más divertido que el Facebook.

Mi conclusión es que la calidad siempre ha de ser máxima, porque máxima debe de ser la entrega. Si no te apetece, no lo hagas. Pero si tu pareja te pone como debería ponerte, un mínimo de cuatro veces a la semana en personas sanas, dándolo todo, haciendo de todo en todas las posturas posibles, al menos los primeros diez años de convivencia, sería una buena medida de control.

Y aquí insisto de nuevo: si no te apetece en un período de tiempo puntual, puede ser una mala racha. Pero si durante cuatro o cinco meses vuestra media de buenas folladas es de una o ninguna a la semana, te pronostico que o la relación se rompe, o se busca un amante.

Y sabiendo que me he enrollado más de la cuenta, pero también sabiendo que me falta mucho por añadir, os invito a que añadáis lo que podría faltar en la lista. Insisto en que esta es la primera parte de un hilo. Esta parte compete únicamente a las virtudes de todo buen caballero.

Un abrazo, Javier Sanjuán...
Especialista en amarres de amor

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