Saludos. Algunos me habéis preguntado por los objetos de poder en magia blanca. La respuesta corta sería deciros que son «medios» consagrados por el mago para un fin, pero profundicemos un poco más.
Los objetos de poder los utilizan sobre todo los iniciados y los magos cuyo nivel todavía no les permite prescindir de «apoyos». También es cierto que los que tenemos un nivel elevado los necesitamos a veces, porque nadie puede mantener su vibración al máximo a todas horas, aunque sí debemos procurar tenerla lo más alta posible para cumplir con nuestras funciones, sobre todo quienes, como yo, nos dedicamos a la magia de forma profesional.
Un objeto de poder puede ser casi cualquier cosa. Por regla general, el mago elige un material u otro según la finalidad que busca y la afinidad que tenga con él, y lo normal es que sean materiales nobles o naturales. Los más usados en magia blanca son los minerales de siempre (cuarzo, turmalina, lapislázuli...), pero también sirven los objetos de madera o de cualquier otro material natural, y por supuesto la plata, el oro o algo de nobleza parecida. De cómo se trabajan los minerales, cómo se les imprime un «motivo», cómo se limpian o se potencian ya hemos hablado mucho, así que no me voy a detener en eso.
Existe además otra clase de objetos, o más bien «aliados», que son extensiones del propio mago: la varita mágica, el cayado o incluso las cartas del tarot. Se distinguen de los anteriores en que solo se usan en ocasiones determinadas, mientras que los objetos de poder se llevan siempre encima o se dejan en un lugar concreto. Digamos que los objetos de poder habituales sirven para proteger, defender y levantar barreras, y los aliados son más de «ataque» y de acción. Dicho de otro modo, los primeros son pasivos y apenas necesitan al mago (para consagrarlos y limpiarlos de vez en cuando), y los segundos requieren su actuación directa, por eso son activos.
Es complicado explicar estas cosas solo con palabras, hasta con peras y manzanas, pero os pongo un ejemplo que seguro entendéis. Los minerales y similares serían la mosquitera, que impide que entren los mosquitos. Los aliados serían el insecticida o el matamoscas... jejeje.
Y para no extenderme y dejar abierto el debate, me quedo con un último objeto/aliado. Todo mago de cierto nivel tiene un signo personal que lo identifica ante los demás magos y ante las entidades superiores de este y de otros planos, y que sirve, si se sabe cómo, de llave para entrar en su pequeño espacio astral y operar desde allí. No es que el signo sea secreto, pero a ninguno nos gusta desvelarlo, porque es algo personal. Lo normal es que, en un momento dado de la evolución del mago, ese signo se le revele y él lo encargue (o lo fabrique por su cuenta) en el material que mejor sirva a su labor y con el que tenga más afinidad. Suele adoptar la forma de colgante, anillo o pulsera, aunque lo más frecuente es un collar o colgante.
La diferencia con los dos anteriores es que este sirve a la vez de objeto de poder, de acción pasiva, y de aliado para hacer o provocar algo según la voluntad de quien lo lleva. En el ejemplo de antes, sería la mosquitera y el insecticida al mismo tiempo. Además contiene parte o la totalidad de la impregnación energética del mago. Si nos ponemos peliculeros, sería como el anillo único de El Señor de los Anillos, jeje. Después del propio mago, es lo más poderoso que tiene y su mayor pertenencia, porque si cayera en malas manos, a ese mago se le podrían complicar un poco las cosas. Ojo, que el problema no es que vean el símbolo, sino que tengan el objeto.
En mi caso, en algún sitio subí la foto de mi signo de poder. No es la rosa, la rosa significa otra cosa, pero ya es cosa vuestra si lográis encontrarlo.
Resumiendo: aunque casi todos los iniciados y neófitos llaman objeto de poder a todo lo que un mago tiene, y tampoco andan del todo equivocados, en este post he hecho tres distinciones:
Los objetos de poder: trabajados para un fin.
Los aliados: usados como un arma para lograr que se haga la voluntad del mago.
El signo personal del mago: que combina los dos anteriores y añade conocimientos, «contraseñas» y otras cosas.
No he querido resultar pedante ni demasiado hermético, pero es casi inevitable. De todos modos, si tenéis alguna duda, hacédmela saber.
Un abrazo.
Javier Sanjuán, especialista en magia blanca