¿Es el momento de luchar? ¿De alcanzar tus sueños, tus deseos? ¿O es el de desistir y renunciar a todo?
La verdad es que no se me ocurre otro momento, ¿y a ti? ¿O quizás nos esperamos a mañana, o a la semana que viene? ¿Empezamos el lunes? ¿O esperamos a cuando ya no haya más remedio, y quizás ni solución, y solo quede llorar y lamentarse por lo que pudiste hacer y no hiciste?
¡¡AHORA!! Este es el tiempo de luchar para alcanzar tus logros, tus sueños, tus deseos. Este es el mejor momento, realmente EL ÚNICO MOMENTO ES AQUÍ Y AHORA.
Deja de lado las quejas, ¡¡para qué sirven!! En serio, ¿alguna vez quejarte te ha solucionado algo? ¿Llorar te ha traído de vuelta al amor de tu vida, el trabajo de tus sueños, el físico deseado? Lo único que consigues con las quejas es ponerte en una vibración negativa, ver los acontecimientos de una forma subjetiva, condicionada por ese mal-estar, y a partir de ahí caerás en barrena, entrarás en esa espiral de negatividad y atraerás hacia ti todo lo malo que puedas imaginar.
Además, ¿de qué te quejas? ¡¡¡Eres el responsable de tu vida!!! Fundamentalmente porque tú has hecho lo que querías con ella, SIEMPRE. ¿Te equivocaste? Pues responsabilízate y échale agallas, joder. Aún estás a tiempo, y si me lees y se te eriza la piel, es que sigues vivo: ¡¡¡MUÉVETE!!!
No te culpes por los errores, que tampoco sirve de nada, ni te hagas la víctima. Solo RESPONSABILÍZATE Y TOMA ACCIÓN.
Este es el momento de la aceptación y de empezar a entender que los obstáculos, las piedras en tu camino, te edifican, que cada dificultad nos ayuda a crecer y que, si tienes valor (y de otro modo no se puede concebir la vida), toca empezar a corregirte.
Claro, me dirás que nadie es perfecto. Por supuesto que no, pero lucha por ser mejor, mejor que tú mismo de ayer. No hay que buscar ser perfecto, eso sí, ¡¡¡jamás lo serás!!! Busca y pelea por ser mejor, por superarte, primero por ti y para ti, y segundo para que con tu ejemplo puedas, quizás, inspirar a alguien.
Entiende que el verdadero triunfo nace de la muerte de un error: cuando tomamos conciencia de él, triunfamos. Y aquí «muerte» significa asumir la responsabilidad, pedir perdón si procede, un perdón de corazón a los que hayas podido perjudicar, pero SOBRE TODO A TI. Perdónate, pero no seas autocomplaciente: sé duro contigo mismo y mejora. Deja de insultarte, de menospreciarte, eres un ser grandioso en proceso de evolución. Que esta frase te sirva para superarte a diario, no para resignarte a seguir en la mediocridad.
Recuerda que la disciplina es vital, y la disciplina no es más que
HACER LO QUE SE TIENE QUE HACER, TENGAS GANAS O NO.
A partir de este momento, nunca dejes de ser firme en tus actitudes y perseverante en tus ideales, con fe (en quien tú quieras, pero sobre todo en ti). Y, valga la perogrullada, hablo de actitud positiva: no olvides que la vida es un espejo, y que las cosas con humor siempre son más gratificantes, salen mejor y hacen que el camino hacia el objetivo sea más ameno. El camino es lo que más se disfruta; el éxito es el camino hasta alcanzar tus sueños. ¡¡¡Hazlo sonriendo!!! A fin de cuentas, vas en la dirección que quieres, como quieres y con quien quieres, ¿no es motivo suficiente para sonreír? Si no lo es, háztelo mirar.
Pero sé paciente, no pretendas que todo te llegue de inmediato. Lo que has logrado hasta este preciso momento te ha llevado su tiempo, y no pretendas que, porque me estés leyendo ahora y mañana empieces a aplicarlo, todo cambie. ¡¡¡Nada cambiará, salvo tu actitud!!! Si quieres.
Leerme e interiorizar mis palabras solo será el primero de cientos, quizás miles de pasos que deberás dar. Todo lo que es tuyo vendrá a tus manos en el momento oportuno, pero no solo: lo único que cae del cielo es la lluvia, y lo único que te traen a casa es la comida para llevar (y hasta para eso tienes que tomar acción antes). Así pues, ve y lucha por ello.
Créete merecedor de los frutos de tu siembra, porque muchos no se lo creen. Piensan que no son dignos, que como se equivocaron alguna vez ya no merecen nada, que la vida no los recompensará, y es cierto: si no cambias, no lo hará. Pero cambia, haz lo que debes y no lo que te digan, no lo que digan, no lo «ordinario». Sé una persona extra-ordinaria, y las cosas extras que los demás no tienen y que solo pueden soñar (y algunos ni eso) llegarán a ti, pero solo cuando creas de verdad merecerlo y hagas lo im-posible para lograrlo.
Y por favor, no seas esclavo del pasado y de los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada, no rememores dolores y sufrimientos antiguos. Lo que pasó, pasó, mira siempre hacia adelante. Para atrás, ni para coger impulso.
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida y enfocada hacia lo alto, cuanto más alto mejor. Deja volar tu imaginación: el universo no tiene más límites que los que tú te impongas, el único límite es el cielo, y hasta eso te corresponde por derecho. Así pues, camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol, que nace cada día sin acordarse de la noche que pasó. Si en algún momento se da la oportunidad de enmendar algún traspié de tu pasado, hazlo sin dilación, pero no lo precipites, no tiene sentido.
Solo contempla la meta y no pienses en lo difícil que es alcanzarla. Porque, sé sincero, otros lo lograron, ergo no es algo inalcanzable, ya que no hay nada imposible, solo personas incapaces. ¿ERES INCAPAZ? La única minusvalía ES TU MIEDO (al éxito y al fracaso), lo demás solo son hándicaps.
No trates de que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y cambia tú. Ellos no lo harán, al menos no porque tú se lo digas, ni siquiera porque vean tu ejemplo. Solo pueden cambiar aquellos que de verdad quieren, aquellos que están dispuestos a pagar el alto precio del éxito.
Todo esto vale también, y de manera especial, para quien quiere recuperar a su pareja. Entre los que me escriben hay quien lleva meses esperando a que el otro llame, a que se arrepienta, a que el tiempo lo arregle sin mover un dedo, y cuando por fin se plantea hacer algo descubre que el esfuerzo le parece excesivo. Recuperar a tu pareja empieza por cambiar cosas tuyas antes de pedirle nada a ella o a él, y eso se hace hoy, no el lunes.
En mi trabajo como mago o coach mágico, algunos dicen que soy caro, y no porque no tengan el dinero, sino porque les parece demasiado para recuperar a su ser amado o el control de sus vidas. ¿Y sabéis qué? Me da igual si luego me quieren contratar o no después de esa frase: yo ya no cojo su caso, porque me parece un insulto al amor, a la vida, al que se esfuerza.
Claro, puede que no tengan el dinero y que no tengan forma de conseguirlo (ni que decir tiene que he visto a gente sacrificar necesidades básicas, de países con salarios de risa, por lograr contratarme y alcanzar sus objetivos, y a otros, con puestos bien remunerados, en países que triplican el salario español, no «arriesgar» en absoluto). Pero eso no quiere decir, como algunos dicen, que sea mucho dinero para invertirlo en tu felicidad, en el amor de tu vida, en tu éxito profesional, en tu vida. ¿CUÁNTO VALE TU VIDA?
En el momento en que algo te parece demasiado para conseguir un objetivo, ES QUE NO ERES MERECEDOR DEL MISMO. Ergo, en ese caso no te preguntes por qué no está conmigo, por qué me dejó, por qué no adelgazo, por qué no logro éxito laboral, por qué… Pregúntate más bien por qué iba a estar contigo, por qué te mereces ese puesto, por qué ibas a mejorar físicamente. ¿Por qué? Porque todo esfuerzo es mucho para ti.
Si haces bien las cosas, no sufras por lo que viene, recuerda que cada día tiene su propio afán. Siempre habrá retos nuevos, siempre tendrás la oportunidad de desafiarte y de enfrentarte a obstáculos desconocidos, y a medida que crezcas serán más y más complejos.
¿Querías oír que la cosa iba a mejorar con los años, con tu evolución? Vas listo, entonces. Estás al principio, y solo tú te harás merecedor de pasar al «next level», o no.
¿POR QUÉ ESE SÍ LO CONSIGUE Y YO NO? YA SABES POR QUÉ. ¿TE RESPONSABILIZAS Y ACTÚAS, O SIGUES LLORANDO Y ENVIDIANDO?
Y, de todas maneras, aunque quizás haya quien no lo merezca, aunque a veces te den ganas de tirarlo todo por la borda, aunque a veces la tristeza te embargue y te embriague de dolor y agonía, desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti.
Que tu alegría sea contagiosa y viva, para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.
La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.
Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas serán iluminados por ella.
Si esa luz la usarán o no para profundizar en la madriguera del conejo, ya es decisión suya. Tú solo dales tu luz, muéstrales la entrada al país de las maravillas y, a partir de ahí, que cada cual recorra su camino de baldosas amarillas, si así lo desea.
Y como siempre, yo te espero en la Ciudad Esmeralda, si te atreves a venir hasta aquí.
PD: mi escrito no va dirigido a nadie en concreto. Como todos mis textos, podéis hacer con ellos lo que queráis: copiarlos, compartirlos, cambiarlos, hacerlos pasar por vuestros, limpiaros el culo incluso. No escribo para ganar méritos con nadie, solo soy un buscador de la verdad más, que piensa por escrito.
Y sí, mi escrito va dirigido a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: el hombre es el único animal racional, y por eso paso de matizar cada vez con arrobas o barras.
Eso sí, si has llegado hasta aquí te felicito, has hecho más que la mayoría. Ahora, si quieres, da un paso más: no estaría mal que comentaras lo leído. ¿Comentas al gatito metido en una caja? Pues, coño, que me lo he currado, ¿no crees que merezco al menos la misma deferencia?
Y, por cierto, si mi escrito hiere alguna sensibilidad, si a alguien le caen las lágrimas tras leerme o se acuerda de mi madre, ¡¡¡me alegro!!! No soportaría que estas líneas os fueran indiferentes. Si tras la lectura os coméis el mundo porque os ha motivado, perfecto, esa era la pretensión. Pero si, por el contrario, os ha recordado lo mediocres que sois y las pocas ganas de luchar que tenéis, pues tranquilos: seguid rodeándoos de personas afines a la mediocridad, escuchando meras lamentaciones, y por supuesto dejad de seguirme. No me necesitáis si elegís el camino fácil, y yo paso de vosotros si sois unos mediocres conformistas.