MAGIA BLANCA & MAGIA NEGRA

Veamos, la magia es magia, ni negra ni blanca. Lo que tiene color, por llamarlo de alguna forma, son los magos, no la magia, aunque es verdad que hay muchas maneras de llegar a lo que uno busca, unas más éticas que otras, y eso, insisto, es subjetivo. Lo que sí es obvio, y quiero dejarlo claro de una vez por todas, es esto: DIOS TIENE QUE CONSENTIR LO QUE SE HAGA, SE LLAME MAGIA NEGRA, BLANCA O COMO SEA, Y SIEMPRE TIENE LA ÚLTIMA PALABRA.

Por mi experiencia os digo que está más de acuerdo, y pone menos obstáculos, con la magia que hace un mago blanco con buenas artes que con la otra. Ahora bien, también depende de la fuerza del mago y del trabajo que se le pida. Resumiendo, depende de varios factores, pero a igual fuerza de trabajo y de mago ganaría la blanca, porque Dios estaría de nuestro lado.

Por eso siempre os digo que la magia blanca es mucho más poderosa que la negra para los trabajos de amor, los amarres, los endulzamientos y, por supuesto, todo lo que tenga que ver con el bienestar y la armonía. Si lo que se busca no es amor sino obsesión, hacer daño por hacer daño, la magia blanca no te sirve, primero porque ningún mago blanco aceptará el encargo y segundo porque no existen trabajos «blancos» para ese fin.

Pero insisto: la magia no tiene color, se lo da el mago con sus creencias, sus convicciones, su ética y su moral. Por eso afirmo que MI MAGIA, si tuviera que darle un color para que se entendiera y se pudiera catalogar, sería BLANCA, y no por la magia en sí, sino por mí, porque quien decidió ser lo que soy, y quien decide qué hacer con el poder que he ido consiguiendo a lo largo de estos años, soy yo.

La magia es como la ciencia convencional, por ejemplo la farmacología, que viene de la alquimia: ni buena ni mala en sí misma, depende del uso y el abuso que se haga de ella, y eso lo marca el médico, el farmacéutico o tú mismo.

Una vez, explicando esto, le puse un ejemplo a alguien que afirmaba que la magia era mala por las consecuencias que había traído a su vida. Cito casi literal:

—¿Tienes hijos?

—Sí, dos.

—Si tuvieras que buscarles una niñera para una tarde, ¿dónde la buscarías? ¿En el peor barrio de tu zona, donde viven personas de moral y ética más que cuestionables, cuyos actos y cuyas palabras no se parecen ni de lejos a los valores que quieres para tus hijos? ¿O irías a una zona «de bien», donde la gente te dijera lo responsable, educada y sin mácula que es esa persona?

A veces la gente, excusándose en su desesperación y su desconocimiento, y digo y repito EXCUSÁNDOSE, porque a mi modo de ver nadie es tan ciego si no es a propósito, acude a alguien que promete ciertas cosas a cualquier «precio» y que a todas luces, se nota y se siente, no es buena persona. Y no hablo de su forma de expresarse, que yo soy el primero que a veces es muy poco diplomático, y la verdad es que mi exceso de sinceridad suena a veces un poco «duro» y hasta borde. Hablo de su moral, de sus opiniones sobre ciertos temas y, sobre todo, de lo que dice que hará para ayudarte.

Como siempre os digo, el amor solo se consigue con amor. Y por muy exótico y llamativo que parezca, ¿qué amor transmite alguien que te dice que para que consigas a tu amor tiene que sacrificar unas cabras o unos pollos? ¿O que te asegura que pondrá a tu amor de rodillas a tus pies? ¿De verdad no se ve ahí una nota discordante? Esos «carniceros» no usan magia negra, porque, como decía al principio, la magia solo es magia (y eso ni siquiera es magia, es teatro), pero estaréis de acuerdo conmigo en que, si pudiéramos ponerle un color a ese esperpento, blanco no sería precisamente.

Un abrazo.

Javier Sanjuán.

Y por si acaso: YO SOLO HAGO MAGIA BLANCA.

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