El péndulo como método de adivinación

Saludos a todos. Hoy quiero hablaros del péndulo como método de adivinación, o dicho de una forma más técnica, de la radiestesia.

Se trata de una de las herramientas más utilizadas por quienes se inician en el mundo de la videncia debido a dos motivos muy simples: su facilidad de uso y la facilidad para conseguir uno.

Ahora bien, como ocurre con casi todo en este sendero, los resultados dependen mucho más de la persona que realiza la consulta que de la herramienta utilizada.

Si quien maneja el péndulo es imparcial, está emocionalmente equilibrado y sabe trabajar correctamente con la energía, los resultados pueden llegar a ser bastante fiables. Sin embargo, si existe un interés emocional en una respuesta concreta, la subjetividad puede alterar completamente el resultado.

Por ello es fundamental que el péndulo esté correctamente limpio de energías negativas y preparado para desempeñar esta función.

¿Cómo debe ser un péndulo?

Aquí volvemos a encontrarnos con los puristas.

Algunos os dirán que debe tener unas medidas exactas, estar fabricado con determinados materiales o cumplir una larga lista de requisitos.

Yo, como siempre, voy a romper algunos mitos.

Podéis coger una piedra, atarla a un cordel y utilizarla como péndulo.

Así de simple.

Al final, un péndulo no deja de ser un objeto con cierto peso suspendido de un elemento flexible.

Ahora bien, si queréis impresionar a los amigos en el bar, siempre podéis utilizar un cuarzo blanco perfectamente tallado, suspendido de una cadena de oro, o una lágrima de cobre incrustada con zafiros y colgada de un hilo de platino.

Quedará mucho más espectacular.

Pero no necesariamente funcionará mejor.

En esencia, un péndulo es simplemente un elemento suspendido de un hilo o cadena que suele medir entre diez y treinta centímetros de longitud.

Nada más.

Los principios básicos de la radiestesia

Para comprender cómo funciona el péndulo debemos partir de una idea fundamental:

Todo vibra.

Todo emite una frecuencia.

Recordad las enseñanzas atribuidas a Hermes:

"Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra."

El radiestesista actúa simultáneamente como canal y como receptor.

Imaginad un diapasón.

Cuando una determinada frecuencia sonora coincide con la del diapasón, este comienza a vibrar.

Pues bien, la radiestesia se basa en un principio muy parecido.

Cuando utilizamos un péndulo y formulamos una pregunta, intentamos armonizarnos con una determinada vibración para obtener información.

Cómo comenzar a trabajar con el péndulo

Ahora viene la parte seria.

Porque para trabajar con el péndulo sí hay que tomárselo en serio.

Debéis centraros completamente en lo que estáis haciendo.

Debéis convertiros en uno con el péndulo.

Por eso muchas personas personalizan su herramienta de trabajo. No porque sea imprescindible, sino porque les resulta más fácil establecer esa conexión.

El péndulo debe convertirse en una extensión de vosotros mismos.

Una vez alcanzado ese estado, podéis formular vuestra pregunta.

A los principiantes siempre les recomiendo que antes de comenzar establezcan las respuestas básicas del péndulo.

Por ejemplo:

  • "Muéstrame un sí."

  • "Muéstrame un no."

  • "Muéstrame un no lo sé."

En mi caso personal:

  • El sí se mueve lateralmente.

  • El no se mueve hacia adelante y hacia atrás.

  • El no lo sé realiza círculos.

Pero insisto:

Estos movimientos son únicamente los míos.

Cada persona debe descubrir los suyos.

¿Quién mueve realmente el péndulo?

Aquí llegamos al punto más importante.

Cuando realizáis una pregunta y os encontráis en el estado vibratorio adecuado, vuestra mano transmite de forma completamente inconsciente pequeños impulsos al hilo o cadena.

Esos movimientos generan la oscilación del péndulo.

Si sois un buen canal y no estáis condicionados por una respuesta concreta, las probabilidades de obtener resultados acertados aumentan considerablemente.

Pero si deseáis desesperadamente una respuesta determinada, el péndulo tenderá a reflejar aquello que queréis creer.

No aquello que necesitáis saber.

Por eso la imparcialidad es tan importante.

Una nota para los más avanzados

Todo lo anterior está dirigido principalmente a quienes se están iniciando.

Cuando el nivel de desarrollo energético y espiritual es elevado, la experiencia cambia completamente.

Llega un punto en el que ya no eres tú quien mueve el péndulo.

Ya no existe influencia consciente.

Simplemente te conviertes en un vehículo.

En un canal.

Tu ego desaparece del proceso y, según las creencias de cada persona, puede producirse una conexión con planos o entidades superiores.

El verdadero origen de la radiestesia

Aunque hoy en día muchas personas utilizan la radiestesia para obtener respuestas o realizar consultas, originalmente no se utilizaba con ese fin.

Su uso tradicional era encontrar cosas.

Especialmente agua.

Y aquí, en muchos pueblos de Valencia, todavía existen auténticos maestros en este arte.

Seguro que habéis oído hablar de ese abuelo que encuentra pozos utilizando una rama en forma de Y o una simple varilla doblada.

Yo conozco a alguno.

No tienen ni idea de lo que significa la palabra radiestesia.

Ni falta que les hace.

Tú llegas y le dices:

"He comprado un terreno y quiero hacer un pozo, pero no sé dónde perforar para encontrar agua."

Entonces el hombre llega al campo, observa el terreno tranquilamente, se come una naranja si encuentra una, se enciende su puro y corta una rama con forma de Y.

Después comienza a caminar.

Y si intentas hablarle mientras trabaja, te manda callar inmediatamente.

De pronto, la rama se mueve.

Se levanta.

Vibra.

Se inclina.

Y te señala el lugar exacto.

Y lo sorprendente es que, muchas veces, allí hay agua.

Y no solo agua.

Sino el punto donde el agua se encuentra más cerca de la superficie.

¿Qué está sucediendo realmente?

Muy sencillo.

Ese hombre se ha convertido en uno con la herramienta y con el terreno.

Ha desarrollado durante décadas una sensibilidad extraordinaria.

Ha aprendido a vibrar con aquello que busca.

Su herramienta simplemente responde a esa conexión.

Nosotros quizá no tengamos esa capacidad desarrollada con el agua.

Pero podemos empezar a entrenarla.

¿Cómo?

Relajándonos.

Visualizando.

Practicando.

Y practicando mucho.

Un ejercicio para empezar

Si queréis entrenar vuestra sensibilidad radiestésica, podéis realizar un ejercicio muy simple.

Coged un objeto.

Observadlo.

Sujetadlo.

Sentidlo.

Después pedidle a alguien que lo esconda en casa.

Vuestra misión será encontrarlo utilizando únicamente vuestra percepción y vuestro péndulo.

Al principio fracasaréis una y otra vez.

Pero con la práctica comenzaréis a tener pequeños aciertos.

Y esos pequeños aciertos irán aumentando con el tiempo.

Una reflexión final

Espero que los puristas de este noble arte me perdonen por explicarlo con palabras sencillas y por utilizar ejemplos cotidianos.

Nada más lejos de mi intención que trivializar la radiestesia.

Personalmente no la utilizo para adivinar acontecimientos porque considero extremadamente difícil alcanzar el nivel de imparcialidad necesario para ello.

Sin embargo, sí estudié este campo durante años y sigo quedándome fascinado cuando veo trabajar a auténticos zahoríes.

Especialmente a esos que no se presentan como grandes maestros.

A esos que encuentran agua, ahorran miles de euros a un agricultor y después se marchan tranquilamente al bar a tomarse un sol y sombra mientras ven una película de vaqueros.

Esos sí son verdaderos maestros.

Para quienes deseéis profundizar más en este tema, os recomiendo especialmente el libro:

"Radiestesia", de
Helmut Müller.

Para mí sigue siendo una de las obras más interesantes, prácticas y menos pretenciosas escritas sobre esta disciplina.

Un abrazo.

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