SANACIÓN…..

SANA-ACCIÓN

Saludos. Para vivir plenamente tenemos que aprender a escuchar lo que dice nuestro cuerpo, porque según entendemos en magia blanca toda enfermedad o dolencia física es un mensaje que nos manda el subconsciente para que nos demos cuenta de una “mala acción” o de una “no-acción” y emprendamos, tanto física como emocionalmente, una sana-acción.

Este tema está muy hablado aquí en el blog, y sabéis que siempre recomiendo un par de libros de referencia: el espectacular Usted puede sanar su vida, de Louise L. Hay, y La enfermedad como camino, de Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke. Hay muchos más, pero estos son los pioneros y, como sabéis bien quienes me conocéis, me gustan más los pioneros que las adaptaciones. Además de leer este post y todos los que hay en el foro https://www.reddit.com/r/tarotymagiablanca/, os recomiendo leer y aplicar esos libros.

Aunque a priori resulte complicado, es lo que venimos diciendo quienes creemos en estas teorías: como ya hemos visto, responsabilizarnos de lo que en principio es positivo resulta sencillo, pero de lo que no lo es tanto cuesta bastante más. Y sin embargo todo es causa-efecto, nada es azaroso, para todo hay una causalidad, ya sea para nosotros o para alguien de nuestro entorno.

Estas teorías, además, están cada vez más avaladas por la metafísica, la física cuántica e incluso la medicina tradicional. Términos como somatización o efecto placebo se usan en ella cada vez más, ¡¡y hasta se puede tener un embarazo psicológico!! Cuánto más una simple erupción.

Voy a comentar, solo de pasada, algunas generalidades. Para ir dolencia por dolencia os aconsejo esos libros, que traen listas detalladas del porqué de cada cosa, y si no los encontráis en la red, preguntadme en este hilo por algo concreto y con gusto os responderé. Para no alargar demasiado el post, no me detendré en muchos casos concretos.

Partimos de una base general, que es la propia palabra: quien tiene una mala acción necesitará una sana-acción. De ahí que la mayoría de las personas sufran y padezcan males porque acumulan resentimientos, odio, cólera y furia, viven aferradas al pasado y a las ideas del pasado, cargan con rabia y tristeza, o viven para complacer a los demás y para cumplir los patrones que otros han establecido como correctos y ellas no. Por ende no se aceptan a sí mismas y carecen de amor propio incondicional, cargan con culpa, frustraciones y demás emociones que nacen de pensamientos que no controlan. Llega un momento en que el cuerpo dice “pues esto tiene que salir por algún lado”, y sale a través de una cantidad enorme de síntomas o enfermedades que no son más que el cuerpo hablando. Porque aunque un médico nos revise y nos medique, hay padecimientos que se prolongan, y en buena parte puede deberse a que hay que ir a la raíz de lo que provoca el mal para poder erradicarlo.

Todos creamos nuestras experiencias a través de los pensamientos que decidimos hacer nuestros; de ellos surgen los sentimientos que nos llevan a las acciones y de ahí a los resultados. Lo que ocurre es que muchas veces nos negamos a aceptar que sea algo tan simple y negamos nuestro poder culpando a otros de nuestras frustraciones. De hecho, nuestra vida no es más que un reflejo de nuestro estado mental: si en nuestra mente hay paz, armonía y equilibrio, nuestras vidas solo pueden ser armoniosas, pacíficas y equilibradas. Y si tenemos pensamientos negativos, ya sabemos qué pasa.

Nuestro cuerpo es sabio y habla, por eso hay que aprender a escuchar qué nos quiere decir para, desde ahí, ir a la situación que nos genera malestar, sanarla y vivir sin hacernos tanto daño. Muchas veces el cuerpo grita lo que la boca calla, y entonces la cosa estalla en situaciones nada agradables. Afortunadamente, cantidad de tendencias e incluso estudios médicos han confirmado que podemos prevenir o sanar si identificamos la situación que se dio en el proceso de somatización o los sentimientos que cargamos y que no nos dejan avanzar. En definitiva:

SI QUIERES UNA SANACIÓN, DEBES TENER UNA SANA-ACCIÓN

Según la parte del cuerpo donde aparezca el signo, habrá una explicación emocional. Por ejemplo, muchas veces una gripe representa lágrimas no lloradas o reprimidas que buscan salir por donde sea, mientras que si te duele la garganta es porque tienes cosas pendientes que decir y no eres capaz de comunicar tus aflicciones o, al contrario, hablas más de la cuenta y mal de la gente por no afrontar que quizás lo que criticas de ellos es lo que tú mismo/a estás haciendo mal.

El cuello representa tu flexibilidad como persona. Quienes tienen problemas para escuchar es porque escuchan o han escuchado cosas que no les son o no les han sido agradables. Los problemas de estómago hablan de la convivencia y de la habilidad para digerir las situaciones. Otra parte del cuerpo que recibe muchas de nuestras emociones es la espalda: según los expertos, las molestias en la espalda baja suelen reflejar preocupaciones económicas o sensación de falta de apoyo, y cuando molesta la espalda alta nos está diciendo que cargamos con cosas que no nos corresponden.

En el caso de las rodillas, tiene que ver con cómo articulo las expectativas externas y las internas, y se dice también que aparecen cuando tu orgullo no se doblega. En los tobillos, la cuestión es cómo vinculo mis expectativas con la realidad, además del avance o la resistencia que tengo ante la vida, y más abajo los pies hablan de apoyo, soporte y equilibrio. Si te duele la frente, tiene que ver con la manera en que enfrentas el mundo. El dolor de cabeza aparece cuando aumentan las dudas, las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas, la presión arterial sube cuando el miedo aprisiona…

Cuando las áreas afectadas son los hombros, la parte superior de la espalda y de la columna, entramos en el síndrome de la responsabilidad. Los motivos psicológicos son el exceso de responsabilidad, el temor al peso de la responsabilidad, la negligencia y la no aceptación o no asunción de responsabilidad.

Cuando las áreas afectadas son las ingles, el estómago y la parte baja de la espalda, se trata del síndrome de culpa y frustración sexual, que se presenta por la culpabilidad sexual relacionada con la religión, los sentimientos de culpa por infidelidad y promiscuidad, la sensación de incapacidad sexual, el temor a una agresión sexual o la vergüenza y el arrepentimiento. Los síntomas pueden ser calambres gástricos, estreñimiento, acidez, dolores menstruales excesivos, menstruación demasiado abundante o ausente, infecciones vaginales recurrentes o cistitis, presión o dolor en la próstata o los testículos y problemas de riñón.

Y por último, el especialista señala el síndrome de lucha o alcance, que afecta a los brazos, las manos y los dedos. Sus causas psicológicas son la necesidad de expresar con la correspondiente negación o supresión de esa necesidad, la incapacidad de alcanzar lo que uno desea por falta de autoestima y el rechazo por querer alcanzar metas inalcanzables. Los síntomas son verrugas o pequeñas ampollas.

Los temas de identidad sexual, pasión, capacidad de trascender, miedos y los sentimientos que llevamos más dentro se manifiestan en la zona de los genitales. Las piernas hablan del soporte, del contacto con la realidad y con lo concreto, mientras que los brazos permiten a las personas proyectarse al futuro sin perturbar su equilibrio, y con ellos se puede poner distancia o acortarla.

Todo esto que acabo de escribir no se debería ver de forma aislada ni puntual, sino hacer un trabajo de introspección con perspectiva. La causa puede no haber ocurrido ayer ni la semana pasada, y quizá llevamos tanto tiempo cometiendo esa mala acción que ya ni nos damos cuenta. Es necesario construir la historia de nuestra vida, o acudir a un terapeuta especializado en el tema, y revisar desde ahí y desde la observación cuáles son los bloqueos energéticos de la persona para trabajarlos y desbloquearlos con ejercicios terapéuticos pensados para cada caso.

Para terminar, destaco varias dolencias muy frecuentes en nuestra sociedad. El dolor de hombros, del cuello y/o de la parte alta de la espalda nos indica que tenemos un exceso de responsabilidad, que no nos sentimos apoyados y que sentimos todo el peso de la vida sobre nosotros, o bien que nos negamos a verlo. El dolor de cabeza señala un exceso de pensamientos (por eso también puede doler la barriga) y sobre todo un sentimiento de culpa e impotencia ante alguna circunstancia. El dolor de garganta, como decía, habla de cosas pendientes por decir o de criticar a otros para no afrontar lo que uno mismo hace mal. Y las erupciones no son más que una rabia y una desazón interna que no dejamos salir.

Para todo ello, la solución inicial, además de ir al médico convencional si fuera necesario, es hacer ese análisis de introspección y, tras encontrar el “porqué”, producir esa SANA-ACCIÓN QUE NOS CONDUCIRÁ A LA SANACIÓN.

Un último matiz: también influye el lado del que sientes los padecimientos. El lado izquierdo es el receptivo, el emocional; el derecho nos habla más de lo material, el dinero, el trabajo…

¡¡¡A trabajar en esa SANACIÓN… SANA-ACCIÓN!!!

Un abrazo.
Javier Sanjuán

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