Y si pudieras pedir un deseo
¿Y si pudieras pedir un deseo, cuál sería?
Me encanta esta pregunta. Me fascinan las connotaciones que lleva implícitas, porque no solo nos pone los pies en la tierra, no solo nos sitúa en el momento presente, sino que además nos insta a marcar y trazar una hoja de ruta, un mapa, un plan, un organigrama.
Alguien me dijo que no sabría contestar, y yo contesté que quizás yo sabría hacerlo con demasiada rigurosidad. Quizás en el término medio esté lo correcto, pero ¿desde cuándo hago yo lo correcto?, me pregunto.
Como reza el refrán: "no hay que ser pobre hasta para pedir". Pienso que el universo, en su total gloria, es ilimitado y abundante, y que jamás sería tan específicamente tacaño de concedernos un solo deseo, y menos aún uno chiquitín. Por eso creo que cada día, cada mañana, se abren ante nosotros un sinfín de posibilidades infinitas. Estoy convencido de que es así, y ese convencimiento me lleva a no poder obrar de otra forma que no sea deseando. Para todos.
Muchas veces defendemos que hay que aceptar, que no hay que ser avaricioso, y estoy totalmente de acuerdo. Pero la avaricia y la ambición son dos cosas muy distintas.
¿Y si pudieras pedir un deseo?
Desear algo, desearlo todo, en todas las áreas de nuestra vida, se convierte entonces no solo en un derecho —que también— sino en una obligación como seres ilimitados y abundantes en gracia divina.
Pero hay que saber lo que se quiere. Saberlo con total honestidad. Saber si nos creemos merecedores y capaces de alcanzar, con o sin ayuda, aquello que anhelamos. Porque ahí reside el primer obstáculo: creerse merecedor. Para el universo, para Dios, y lo más importante, para ti mismo, no creerte merecedor es un escollo casi insuperable que, a la postre, hará que ese deseo no se cumpla.
Superar esto es relativamente sencillo: solo tienes que ser consciente de tus actos. Y aunque jamás podamos saber el cómo ese deseo se va a materializar —cuál será el camino exacto que nos llevará al orgasmo, si habrá imprevistos, si tendremos un latigazo o aparecerá el marido o la mujer— debemos trazar nuestra hoja de ruta, analizarla y sopesarla cada vez que podamos. Cuantas más veces, mejor, sin caer en la obsesión claro. Debemos hacer un análisis antes, durante, y lo más importante, después de nuestros actos, comportamientos y sobre todo de nuestros pensamientos, pues son estos los que más nos limitarán. Esto sí tiene una fórmula de cómo hacerse, pero este no será el momento en que te la diga.
Sabemos lo que queremos. Lo sabemos en todos los ámbitos y facetas de nuestra vida. ¡Perfecto! Ya tenemos bastante más que la media de la gente, esa que vive su vida tal como otros deciden que debe ser vivida, con metas y objetivos enlatados por otros y listos para consumir como comida rápida. Esa comida que todos nos negamos a aceptar que consumimos. Esa comida basura que despreciamos, pero que, por comodidad, cercanía, o porque el precio es más bajo a corto plazo, muchos consumen de forma desmesurada.
¿Y si pudieras pedir un deseo?
Así pues, mi querido amigo, ya tienes algo. O deberías tenerlo. ¡Tienes el QUÉ! Y aunque esto te parezca poco, ese es el primer paso que te conducirá hacia ese deseo.
Pero ¿y a partir de ahora qué? Si el cómo no es cosa nuestra, podríamos pensar que solo queda sentarse a esperar. Craso error. A partir de ahora empieza tu camino hacia la consecución de tus metas. Has dado el primer paso. Ya solo te quedan... pero solo has dado el primer paso.
¿Y cómo continuar desde aquí? Como diría mi gran ídolo: "eso es otra historia que te contaré en otra ocasión." Seguiremos bajando por la madriguera del conejo, pero no ahora. Ahora deja de leer. No pases a otro post, a otro artículo de Facebook o donde sea que me hayas encontrado. Párate en este preciso momento y escribe, dibuja, memoriza, tatúate, o hazlo como te salga de las narices. Pero hasta que no tengas claro qué le pedirías al universo, NO HAGAS NADA MÁS. Porque hacer cualquier otra cosa cuando a esto no sabrías contestar es absurdo y sin sentido.
¿Y si ese genio fuese yo y te dijera ahora mismo: "pídeme lo que quieras y te será concedido"? ¿Sabrías hacerlo? No me contestes a mí. Contéstate a ti mismo.
Continuará...
Pd. Insisto: saber lo que se quiere y pedirlo o desearlo es solo el primer paso. Al hacerlo mandamos esa petición al universo y a nosotros mismos, pero esto debe ir acompañado de abrir los ojos, prestar atención a los sucesos y, de forma consciente, tomar ACCIÓN. Nada te será dado sin más. Lo que al desear sabrás es cómo continuar a partir de ahí. Hacerlo o seguir esperando a que caiga del cielo ya es cosa tuya.
Un abrazo..
Javier Sanjuán - Especialista en Recuperacion de Parejas