10 cosas que no sabías sobre la Ley de la Atracción que podrían acabar con tu infelicidad
Un anciano cherokee le dijo una vez a su nieto: "dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos: uno malvado —la ira, el resentimiento, el egoísmo, la venganza, las mentiras y el ego—; y otro benévolo —la paz, el amor, la esperanza, la bondad, la empatía y la verdad—". El niño preguntó: "abuelo, ¿cuál gana?", y la respuesta fue: "el que alimentes".
La lucha entre el bien y el mal es tan antigua como la humanidad. Nadie es completamente bueno ni completamente malo, y dentro de cada uno de nosotros conviven lo que parecen ángeles y demonios que se disputan el control. Se alimentan de nuestros sentimientos y pensamientos, que los llevan a la victoria o a la derrota. Todos conocemos el principio de que "somos lo que comemos": si comes bien, te sientes bien; si comes basura, tu cuerpo lo nota. Este mismo principio, según teósofos e investigadores, opera en otros planos de nuestra vida con la misma precisión. A eso se le llama Ley de la Atracción.
En esencia, esta ley dice que nuestros pensamientos y sentimientos generan unidades de energía que se proyectan hacia el Universo. En algún momento, ese Universo te las devuelve —en distintas formas— y eso influye directamente en el curso de tu vida. Como un boomerang. Aquí van los 10 principios para entenderla y empezar a controlar lo que entra y lo que no entra en tu vida:
1. SOMOS SERES MAGNÉTICOS Y NUESTROS PENSAMIENTOS TIENEN ENERGÍA
Si en una habitación hay dos pianos y uno toca una nota, la cuerda del otro vibrará en la misma frecuencia. Eso se llama resonancia simpática, y lo mismo ocurre con la energía de nuestros pensamientos. Las personas y situaciones que atraemos son un reflejo de quiénes somos y de cómo pensamos. No somos responsables de todas las tragedias que nos pasan, pero sí podríamos serlo de rodearnos de gente negativa que trae problemas a nuestras vidas. Según esta ley: los iguales se atraen.
2. EL UNIVERSO Y TU CEREBRO NO PROCESAN LA PALABRA "NO"
Tu vida es el reflejo de lo que piensas, y como nos comunicamos con palabras, éstas se vuelven órdenes —para el Universo y para ti mismo—. Cuando te dices "no quiero llegar tarde", tu cerebro solo registra "llegar tarde". Por eso terminas llegando tarde. Lo mismo pasa con quien obsesiona con una enfermedad: pensar algo con suficiente intensidad programa tanto al Universo como a tu mente para que lo manifiestes.
3. TEN CUIDADO CON LO QUE PIENSAS
Piensa bien y pasarán cosas buenas. Así de simple. Existe algo que se llama "profecía autocumplida": cuando alguien se convence de que algo va a ocurrir, adapta su conducta para que efectivamente ocurra, independientemente de si era verdad o no al principio. El Universo le da a la gente lo que pide. Si piensas en carencia, la carencia llega. Si piensas en éxito, el éxito llega. Agrega la palabra "sí" a tu vocabulario. Como decía Henry Ford: "tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, tienes razón".
4. DEJA LO NEGATIVO DE LADO
Nuestros pensamientos los determinan nuestros sentimientos, no al revés. Si eres feliz —o al menos lo intentas— tendrás pensamientos positivos orientados a la tranquilidad. Si alguien te envidia o quiere hacerte daño, lo peor que puedes hacer es desearles el mal o guardar rencor. Solo te afectas a ti mismo, e irradias una energía que regresa. La mejor defensa es pensar y actuar bien: eso no solo alivia tu carga, sino que atrae soluciones.
5. DECIDE QUÉ QUIERES Y PÍDELO
Saber lo que quieres y creer que lo vas a lograr es la base para cumplir cualquier objetivo. Haz una lista: qué quieres y qué no quieres, en tu futuro y en ti mismo. Ese ejercicio clarifica el camino y elimina el ruido. Espera siempre lo mejor en todos los aspectos de tu vida y prepárate para las batallas que vengan.
6. ENFOCA TUS PENSAMIENTOS EN LO QUE DESEAS
La ley actúa a través de tus pensamientos predominantes, tanto los conscientes como los inconscientes. Una vez que controlas tus sentimientos, tus decisiones empiezan a alinearse con lo que realmente quieres. La intensidad con que pienses tus propósitos es la señal que mandas al Universo para que los haga realidad. Los contratiempos hay que considerarlos, pero no convertirlos en el centro de tu atención.
7. VISUALÍZATE CON AQUELLO QUE HAS SOÑADO
Dale forma mental a tus aspiraciones. Imagina el contexto completo en el que alcanzas tus objetivos: los sentimientos que te va a generar, las palabras que vas a decir cuando lo logres. Esa visión te llena de emoción y motivación para seguir. Como decía Walt Disney: "los sueños son sumamente importantes; nada trascendente surge sin que antes te lo imagines".
8. ACTÚA COMO SI YA LO HUBIERAS CONSEGUIDO
No se trata de gastar como millonario antes de serlo. Se trata de cambiar tu comportamiento. Si estás triste, actúa como si estuvieras bien. Si estás enojado, intenta ser amable. Eso no solo te hace sentir mejor: el mundo te percibe como alguien exitoso y se te empiezan a abrir puertas.
9. SÉ PACIENTE Y AGRADECE
Si hoy piensas y actúas en positivo y mañana ya estás esperando resultados, te vas a llevar una decepción. El Universo no funciona así. Todo tiene su momento y su razón. La paciencia es clave. Y no solo agradezcas lo bueno: agradece también los rechazos, las rupturas y las puertas cerradas. Son la vida llevándote hacia donde realmente debes ir. Todo llega a su tiempo.
10. Y EL GRAN SECRETO ES…
¡El cambio de actitud! Esa es la clave para que todo funcione. Afrontar los problemas dando lo mejor de ti marca la diferencia en la energía que irradias. Deja de autocriticarte, de guardar rencores y de hablar mal de otros, porque solo vas a generar más de lo mismo. Sé positivo, habla de cosas buenas y eso es lo que llegará a tu vida. El Universo no te lo va a traer si te quedas sentado esperando: tienes que actuar, porque solo tú puedes escribir tu propio destino. Rodéate de gente en tu misma frecuencia, perdona, suelta lo negativo y el lobo bondadoso se hará más fuerte. Tú decides. ¿A cuál de los dos lobos vas a alimentar?